Toma asiento, hazte una tacita de te y regálame estos 5 minutos de lectura…

Para resumirles un poco —ya sé que esto no es muy resumido, disculpen por eso— decidí dejar atrás todo aquello que no me hacía sentir paz ni tranquilidad interior para poder concentrarme totalmente (o al menos así lo intentaría) en aquello que yo sentía si me llenaría el corazón y el alma de espiritualidad, de alegría y de vida misma. Cuando ustedes ven mis fotos y mis publicaciones, pareciera que mi viaje fuera un viaje de vacaciones, porque ando recorriendo algunos lugares lindos del mundo y porque siempre intento mostrarme alegre ante una cámara, pero no, no son vacaciones. El principal motivo de mi viaje fue, y sigue siendo, llenar mi vida de todo aquello que me llevaré en el alma cuando muera y que ahora mismo me hacen sentir más vivo que nunca, y no de los logros socioeconómicos que pueda obtener.

Jugando en Curio Bay durante el atardecer 🙂

No todo es color de rosa, si bien en Chile a través de mis estudios adquirí una profesión que llevo hoy conmigo a donde quiera que vaya, no estoy ejerciéndola desde el último día de mayo del año 2016. Mientras me encontraba trabajando, tampoco pude ahorrar mucho porque mi sueldo no era tan alto para lo caro que es vivir en el centro de Santiago (capital de Chile) y además —y ustedes lo saben muy bien— la mala costumbre del consumismo te invade por todos los medios habidos y por haber. Aún así, intenté siempre serle fiel a mi corazón, a mi vocecita interior: sabía que tenía mis días contados en aquel trabajo bien remunerado y que próximamente me encontraría sin una fuente laboral estable y por lo tanto, sin una fuente de ingreso económico que me permitiera viajar y hacer todo esto que quería y sigo queriendo hacer, así que unos meses antes de renunciar, ahorré lo que más pude y con eso y lo poco puesto, me fui hacia la aventura.

Para que sigan entendiendo un poco como me he ido financiando hasta ahora, cuando partí de mi país para comenzar este nuevo estilo de vida en busca de aquello que realmente ante mis ojos importaba, el primer destino después de Chile fue Nueva Zelanda, donde tuve la suerte de aplicar y obtener la Visa Work & Holiday (Visa de Trabajo & Vacaciones) la que me permitía trabajar de forma legal y al mismo tiempo, me daba la oportunidad de vivir en el país por un plazo máximo de 12 meses. De los 11 meses que viví allá, trabajé un poco más de 6 meses, y siempre motivado por lo que mi corazón y mi alma me dictaban, nunca malgasté aquel dinero —o al menos la mayoría de las veces— y lo invertía en seguir viajando y en las necesidades básicas que tiene cualquier persona: nutrición, aseo & confort y descanso, además de la movilización (porque junto a Viv, mi novia, compramos una pequeña Van en la que podíamos dormir y que además nos servía de medio de transporte). Eso también suena lindo, pero de esos 6 meses, estuve 6 meses solo haciendo trabajos que no me gustaban y que muchas veces detesté, solo por la plata. Todo el dinero restante que no gastaba en lo anteriormente dicho se iba para ahorro, para que una vez fuera de Nueva Zelanda, pudiese contar con un pequeño presupuesto viajero y pudiese seguir recorriendo e intentando hacer día a día de mis sueños una realidad.

Un día normal de trabajo en un hotel en Twizel, New Zealand
Cocinando el almuerzo en el que fue nuestro patio por dos noches

Entre tanto ocurría todo eso, iba aprendiendo más y más sobre la vida, sobre mi mismo y sobre el mundo, y comprendía cada vez más muchas de las millones de preguntas que habitaban en mi cabeza y en mi corazón y por las cuales me decidí a dejar mi antigua vida atrás. Quien me conozca, sabe que soy un apasionado de la vida y sabe que puedo hablar sobre muchos temas, pero el que más me gusta es el del universo exterior y del mundo interior que cada uno de nosotros posee. Siempre intento conectar con la gente, para así ir respondiendo algunas de mis propias preguntas y nutrirme de lo que la otra persona tenga para entregarme. Siempre he sentido la necesidad de que en determinado momento de una conversación, y si es que se da la situación, hacer preguntas del tipo existencial e ir escalando a niveles más y más profundos junto a la otra persona dentro de la inmensidad del ser. Así, poco a poco fui descubriendo que me costaba poder expresar todo lo que comprendía a través de mis palabras, por lo que me decidí a intentar plasmarlo en hojas a modo de historia, a modo de libro, para así tener la oportunidad de seguir compartiendo todos mis sentimientos, mi espiritualidad y mi propia visión de la vida y de nosotros mismos como seres humanos. Ahora bien, el hecho de escribir el libro no es solo para ese fin, hay otra importancia fundamental en la documentación de mis revelaciones y autodescubrimiento: al contar con un producto completamente mío, tendría la opción de venderlo y así tener un pequeño ingreso económico que me ayude a seguir avanzando y haciendo esto que me tanto amo: vivir la vida. Y lo mejor de todo, es que invertiría muchas horas de dedicado trabajo haciendo algo que me apasiona como lo es compartir todo esto lindo que siento con el mundo y no más (o al menos eso intentaré) en aquellos trabajos que me motivaban a ir solamente por la recompensa económica.

Entonces, llegado a este punto, quiero pedirles un tremendísimo favor:

¡AYÚDENME!

Porque este sueño no es solo mío, este sueño es de todas aquellas personas que nos recibieron en sus casas para que pudiésemos dormir seguros en la noche, es para todos aquellos que nos invitaron hacer alguna linda actividad junto a ellos como pescar, ir a un matrimonio, salir a caminar y mostrarnos su ciudad y su pueblo, invitarnos a una isla desierta, invitarnos a dormir en sus camas, trasladarnos, alimentarnos, darnos buenos consejos, lindas conversaciones y mucho cariño. Este sueño es de todos ellos ¡y también puede ser tuyo! y de todo aquel que colabore y me compre un libro o me de una palabra de aliento.

Pido ayuda, porque confío en que la gente es buena de corazón, porque tengo la certeza de que la gente quiere ayudar a las demás personas y en este caso, a los soñadores que dejamos de soñar para llevar los sueños a la realidad. 

Ahora te preguntarás: Pero Juani ¿Cómo podemos ayudarte?

Es súper sencillo, tras varios meses de duro trabajo y dedicación, ¡he terminado de editar y publicar mi primer libro! ¡¡Eh eh eh!! (léase en todo de celebración)

Toda la maquetación y la edición la hice yo mismo y fue posible por todas aquellas lindas personas que hicieron de lectores beta y que me dieron parte de su tiempo, su buena disposición, sus opiniones y sus comentarios para que quedara listo y así por fin hacerlo público (GRACIAS, ustedes saben quienes son)

Este trabajo es mucho más que el relato de un viaje en Nueva Zelanda, este libro para mi —y espero que para quien lo lea también— significa muchas de las preguntas existenciales que me llevaron a dejar todo atrás por fin con un atisbo de respuesta.

No quiero que solo dones dinero para que yo pueda seguir en mi búsqueda personal, también quiero darte algo a cambio: quiero darte todo el tiempo y el trabajo que significa la creación, maquetación y edición de un libro, y quiero darte todo el amor y cariño que intenté impregnar en cada página para que quedara lindo para ti.

¡Ayúdame a seguir adelante con este sueño! Porque incluso si no tienes dinero, puedes ayudarme compartiendo mis redes sociales, enviando el link de mi libro a tus amigos y familiares o hacer algo tan simple como enviarme un mensaje de apoyo y buenas vibras.

Si llegaste hasta esta parte, te agradezco de corazón el tiempo que te diste en leer parte de mi historia, y aunque quizás no llegues a enviarme siquiera un mensaje, espero haber generado una sensación de vida y libertad en tu corazón y en tu alma, porque ese es el motivo final del libro y de la vida que hoy mismo estoy viviendo: hacerle sentir al mundo que todo es posible, si nosotros así lo decidimos.

Que no se nos pase la vida esperando, que de lo único que nos arrepentiremos el día en que nos vayamos de este mundo será de las aventuras que no vivimos, de los abrazos que no dimos, de los te quiero que no dijimos, del todo el amor que teníamos y no dimos y en definitiva, de no haber sido lo suficientemente valientes para atrevernos hacer eso que siempre quisimos hacer y nunca hicimos.

Que no se te pase la vida…

Juani

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