¡Sean todos cordialmente bienvenidas y bienvenidos!

¡Hola! Mi nombre es Juan Guillermo Mendizabal González, pero puedes llamarme Juani.
A modo súper resumido, cuando me encontraba en formación profesional en la universidad, me di cuenta de varias cosas respecto a mi vida, dentro de las cuales y la más importante fue que no estaba realmente feliz haciendo todo lo que estaba haciendo para la vida que, en un futuro próximo, sería mi verdadera realidad “para siempre”, porque para eso estudiamos en la universidad ¿no? para dedicarnos a eso que supuestamente es nuestra pasión, es nuestro sueño, para trabajar toda nuestra vida haciendo eso que supuestamente amamos y libremente (desinformadamente) elegimos.

Mirada matadora *wink*

Desde aquellas revelaciones, decidí tomar las riendas de mi vida a través de mis propias decisiones, para poner toda mi energíaconsciencia y presencia en que, a través de mis propios actos, intentaría llegar cada día de mi vida (como meta y como camino mismo) a esa paz y tranquilidad interior que siempre había anhelado.
Terminé mis estudios y me fui a la capital de mi país por trabajo, donde estuve dos años ejerciendo mi profesión y viviendo la “vida de adulto” para la que nos preparan durante tanto tiempo.
Después de aquellos años, donde casi sigo posponiendo todos mis reales sueños y metas por el sinfín de miedos y ataduras que nos mantienen siempre en aquel lugar que desde el fondo de nuestros corazones realmente no queremos estar, me decidí a ser valiente y, a pesar de no sentirme listo (porque nunca nos sentiremos listos, no esperen ese momento porque probablemente nunca llegará) dejé mi departamento y la vida cómoda que venía formando en Santiago de Chile, renuncié a mi trabajo, vendí todas las pocas pertenencias que poseía y me fui hacer lo que desde un tiempo a esta parte ha sido la razón de mi vida: buscar sabiduría, espiritualidad, tranquilidad y paz interior a través de todas las formas en las que pueda hacerlo.

En la segunda cima del Roys Peak, New Zealand
El "bulé" jugando con los niños en Lamno, Indonesia

Y no ha sido nada de fácil, pero créanme que cada día que miro mi propia vida y veo lo que estoy haciendo, aquí y ahora mismo, me siento pleno de alegría y de felicidad.
Mirar, sentir y vivir la vida con los ojos de la consciencia y la presencia continua (y no solo a intervalos) es lo que quiero conseguir. Y para todos quienes se lo sigan cuestionando: ¡realmente vale la pena!

Soñar es lindo, pero llevar los sueños a la realidad para encontrar tranquilidad, paz interior, felicidad, espiritualidad y sentimientos constantes de autorrealización en todos los ámbitos posibles ¡es lo que hará cada uno de tus días vividos increíblemente maravillosos! 

Recuerda: Que por mucho soñar, no se te olvide vivir.

Que no se te pase la vida…

Juani

 

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Wanaka, New Zealand
Carretera Austral, Chile